
En contraste con
oriente, donde es el privilegio de las clases medias o superiores, la poesía
culta, en Al-Ándalus, es popular y objeto de un entusiasmo general. No sólo
hay poetas entre los hombres cultivados, príncipes, ministros, filósofos, médicos,
juristas y místicos, sino también entre los iletrados, los ciegos, los
artistas, los campesinos, y también hay un número relativamente grande de
poetisas. La emulación y competencia entre cortes rivales hizo de la poesía
una ‘carrera precaria y ambulante’ y muy inestable, y los poetas, con
frecuencia adoptados por mecenas que los alojaban y mantenían con pensiones,
estaban sometidos a caprichos y rencillas. No todos eran visires, y los visires
mismos no estaban al abrigo de celos, desgracias, prisión y exilio.
La poesía árabe nos dejó estrofas para la literatura castellana como el zéjel y la moajaca. Pero sobre todo nos dejó autores como Ben Zaydún que nos maravilló con su poesía amorosa, sensual como las caricias de su amante y también poetisa (sí, no os sorprendáis, era una mujer) Wallada, la exquisita y rubia princesa Wallada, una mujer fuerte, artista en un mundo dominado por hombres y única dueña de su destino.
La poesía árabe nos dejó estrofas para la literatura castellana como el zéjel y la moajaca. Pero sobre todo nos dejó autores como Ben Zaydún que nos maravilló con su poesía amorosa, sensual como las caricias de su amante y también poetisa (sí, no os sorprendáis, era una mujer) Wallada, la exquisita y rubia princesa Wallada, una mujer fuerte, artista en un mundo dominado por hombres y única dueña de su destino.
De Wallada solo se conservan 9 poemas, todos ellos satíricos, luchadores y sensuales, valga como ejemplo este:
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Por Alá, que merezco cualquier grande
y sigo con orgullo mi camino.
Doy gustosa a mi amante mi mejilla
y doy mis besos para quien los quiera.
y doy mis besos para quien los quiera.
Este poema es de Ben Zaydún:
Hoy, triste, me distraigo con las flores,
de los ojos imán, donde la escarcha
juega vivaz hasta inclinar sus cuello.
Pupilas son, que, al contemplar mi insomnio
sollozaron por mí; por eso el llanto
irisado resbala por su cáliz.
Este ha sido un primer acercamiento a la poesía española andalusí, otro día seguimos hablando de este tema, para mí fascinante.